en enero
la fiesta debería estar en la playa
pero el viento
se la llevó
no hay cuerpos al sol
no hay carcajadas esparcidas en la arena
no hay reposeras abiertas como flores
el viento hizo un gesto
y la música cambió de lugar
ahora bailan
las copas de los árboles
las ramas del pasto alto
los yuyos que nadie riega
la ropa en la cuerda
atrás de la casa
se enrosca
abraza
se queda
como yo
cuando te abracé a escondidas
en una calle sin luces
con la bici apoyada
cuando nadie miraba
mientras tanto
las plantas se inclinan
ensayan pasos
se dejan llevar
el viento sabe
que no siempre la alegría
necesita piel humana
a veces
prefiere hojas
ramas
como una danza antigua
que no pide permiso
y se mete
en los rulos de tu pelo



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